Por Adrián Camerano. Saltar. Gritar. Bailar. Dejar la mente por momentos de lado y conectar con el cuerpo, propone la cantante, y nadie dice no. Brazos arriba, caderas rebeldes, gargantas castigadas. Una fiesta de pura energía fue la propuesta de este sábado 4 de El Plan de la Mariposa, en Casa Babylon. La banda formada casi íntegramente por unos rubios de apellido Andersen deslumbró con una puesta cuidada y su versatilidad para abordar la amplia gama rítmica que va del rock crudo -y por momentos casi pesado- hasta la psicodelia y el candombe.


Los cinco hermanos Andersen son de Necochea, una ciudad balnearia bonaerense que entre otras cosas se caracteriza por sus inviernos fríos y una nutrida comunidad danesa que cada año recrea una fiesta descomunal. Fue en ese marco que en 2008 los trillizos y dos hermanos mayores armaron la banda, y no pararon: ya tocaron en Europa, sacaron cinco discos y conocen escenarios “grandes” del rock nuestro, como el Cosquín, Lollapalooza y Baradero Rock.


Con una formación clásica de guitarra, bajo, batería, samplers y dos voces, el grupo se distingue por incorporar acordeón y por poner un violinista al frente (Santiago Andersen). También por una escenografía conceptual y una suerte de rock libre que trasunta energía a cada paso. Y que contagia. Que lo diga si no el público mayormente juvenil que a un horario desusado y más que recomendable -22 hs.- brincó sin parar durante más de una hora y media de concierto.
El arranque fue bien arriba, y la intensidad tuvo matices, pero no decayó en todo el show. Abrieron el set “Invierno nuclear”, “La lanza de mi fe” y “Mar Argentino”, de los últimos dos discos, y luego siguieron “Braian”, “Azúcar negra” y “Savia”. El mar, la naturaleza, las relaciones humanas y cierto post hipismo positivo recorren las letras de este grupo, que si en estudio sorprende, en vivo atrapa y no suelta más.
“Cruz del Sur”, “Viajo por el sol” y “Niño abuelo” también formaron parte del set, que tuvo una segunda parte con “Mi Jagger”, “El riesgo” y “Cómo decir que no”. “Gracias por permitirnos este desahogo, esta catarsis” lanzó el cantante, antes de dedicar un tema a Santiago Maldonado. La soberbia actuación cerró en los bises con “La vida cura” y “Romance con el desapego”. Bien arriba, como había comenzado.
Créame que estos pibes están electrificados.

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