Por Lic. Alicia Lucero. Hoy en pleno mes de setiembre, hablaría del estado del estudiante en este momento del año, para saber  algunas cosas necesarias y tomar decisiones que ayuden a resolver algunos problemas de aprendizaje.

Se sabe que, estamos en la mitad del periodo educativo de este 2018. Por ello, la situación nos marca un momento evaluativo que, si bien no es totalmente determinante, sí es importante en la definición del año. Agrego que, el ritmo de los conocimientos, va creciendo y culmina al terminar la escolaridad anual. Por ejemplo: si aprendió la noción de número al iniciar las clases, con todo lo que implica este segmento de aprendizaje; en el mes de julio se supone que llegará a conocer y a trabajar con los dígitos; es decir que también, lograría trabajar con la complejidad de otros números cada vez más grandes.

De este modo, se podría pensar que cada situación que se alterara por que no se captó alguna parte de los conocimientos recibidos, se puede reparar con estudio personal o ayuda paralela de otro docente o responsable, hasta lograr el ritmo perdido.

A través de los tiempos, estos miedos o temores, siempre estuvieron presentes; y los docentes siempre ayudaron y aconsejaron a los estudiantes.  Entonces, se debería hablar con ellos.

Por supuesto, que estas dificultades sólo debiera tener un porcentaje mínimo, dentro de la clase, porque si no ocurriera esto, estaríamos hablando de alguna otra variable que seguramente, se arreglaría desde la institución educativa.

Imagen: www.clarin.com.ar

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