Por Lic. Alicia Lucero. En el segmento anterior, dije que el espacio y el tiempo, son elementos importantes para lograr un buen aprendizaje en los niños. Por eso hoy, voy a tratar de justificar lo que mencioné. Los primeros años en la vida de un niño son fundamentales para aprender; y  en esa etapa, él se encuentra en total dependencia de sus mayores.

El tiempo de un ser humano, se desarrolla en unión armoniosa con sus padres. Entonces es responsabilidad de los más grandes, generar las posibilidades para que ellos tengan una infancia feliz; con lo cual, se prepara el terreno para que logre aprendizajes favorables.

Y esto no es un dato menor.  Traducido a un lenguaje fácil, esto no significa que hay que llenarlo de cosas, en este mundo de consumismo extremo. El niño necesita del tiempo y de la mirada de los mayores de quienes se nutre a través del reflejo, más que de las palabras.

He conocido de cerca a niños que carecían de muchas cosas, y hasta podría decirse que eran más las cosas que le faltaban que las que tenían,  pero… que recibían afecto suficiente, y lograron aprendizajes asombrosos.

Pero volvamos a considerar el tema TIEMPO, específicamente.

El tiempo en el aprendizaje es tan importante, que con agregar un respeto por los  horarios: de sueño, de su alimentación, de los cuidados para que aprenda a proveerse por sí solo de lo que necesita, cerrarían el circuito del modo de aprender. También lograrían, progresivamente, llegar a la autonomía propia de su madurez, según su edad.

Estos hechos modelarían las costumbres, actitudes, formas de comportamientos que,  ante situaciones concretas de la vida diaria, los llevarían a concretar pautas de conducta en su accionar futuro.

 Funcionamiento de la mente de los niños en el aprendizaje

 La capacidad de aprendizaje de los niños es asombrosa y no depende rígidamente de la edad que tenga. Porque existe un reloj biológico al que nosotros no manejamos, arbitrariamente.

Se dice que en los niños de 0 a 3 años, aproximadamente, se producen aprendizajes maravillosos, como resultado de su búsqueda de efectos, a través de ensayos intuitivos, pero decididos vinculados a la tecnología actual. Lo que les permite  resolver el manejo de aparatos como celulares computadoras y similares, sin esfuerzo aparente.

Así, los padres nos sorprendemos al ver que nuestros hijos pequeños han aprendido un idioma, en breve tiempo, o contemplamos el aprendizaje digital de juegos o computadoras, con la destreza de un experto.

Alarma activada

Este estudio que referimos en el subtítulo anterior, debería encender las alarmas del tradicional sistema de enseñanza, totalmente dirigido, donde apenas se experimenta y los cauces de aprendizaje, son totalmente rígidos.

No obstante, los padres también deberíamos concientizarnos, porque somos los primeros que podemos empezar a cambiar. ¿Cómo? En primer lugar, si recordamos que: nuestro hijo, no nos escucha, nos mira y aprende.

Aprende sumado al afecto, al amor, a la paciencia, a la comprensión, ante la posibilidad de hacer y de ser según los padres les mostramos.

Síntesis:

Es un tema para pensar y vivirlo en la práctica, porque beneficia a todos.

Imagen: www.nuevamujer.com

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