Redacción Alta Gracia- Se cumplió un año de la exhumación del cuerpo de Juan Antonio Alós, agente de la División de Lucha contra el Narcotráfico de la Provincia de Córdoba, quien fue hallado muerto en un vehículo de la fuerza el 7 de septiembre de 2013, en la zona de Bosque Alegre. La medida fue pedida por su madre y su viuda, quienes aún intentan demostrar que su fallecimiento no fue un suicidio sino un homicidio. Unos días atrás, solicitaron una nueva pericia fotográfica.

Un año atrás, la viuda Roxana Luna y la madre de Juan Alós, Norma Ledesma, exigieron la exhumación del cuerpo del uniformado para realizar una segunda autopsia.

Los informes preliminares y opiniones de peritos que participaron de la nueva autopsia ordenada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación corroborarían la hipótesis del suicidio -razón por la cual el fiscal Emilio Drazile había solicitado el archivo de la causa-. Y cada nuevo estudio a reconfirmado, hasta ahora, la conclusión primera.

Hace pocos días, la querella solicitó una nueva prueba fotográfica, ya que plantean la hipótesis de un homicidio o de un suicidio inducido.

«El objetivo de la pericia, que nace por pedido de la querella, era determinar si el orificio que existía en la chapa, detectado debajo de un cobertor plástico, el pasado 30 de abril, existía al momento de ser encontrado Alós. De acuerdo a las fotografías tomadas por la Policía Judicial, el cobertor plástico tenía una perforación, pero no la chapa. Las mismas fotografías fueron tomadas, con el mismo ángulo, en el edificio de Policía Judicial y allí aparece el orificio. Eso quiere decir que se ha efectuado un disparo, con posterioridad a haberse producido la muerte de Alós, simulando una situación inexistente», explicó Carlos Nayi, abogado de la familia del difunto a Cba24n.

 

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