Por Noelia Martín- El Fiscal Emilio Drazile, de la Fiscalía de Instrucción de la ciudad de  Alta Gracia, decidió archivar el caso «Juan Alós» ya que arribó a la convicción de que “Alós ha provocado voluntariamente su propia muerte, sin ser instigado ni recibido ayuda alguna de terceros”. Así lo reza el escrito de la resolución, que se hizo conocido hace unos días.

Se destacan tres pruebas, según los peritos que realizaron la autopsia:

a)      La ausencia de signos de defensa y violencias externas

b)      El rigor mortis de la mano derecha con la que efectuó el disparo

c)       La dirección del proyectil

A estas premisas se suman los aportes realizados por los grafocríticos y el Área de Psicología Forense, quienes determinaron que la carta que estaba en la escena fue escrita por Juan Alós. Los motivos que esgrimió allí el oficial fueron los siguientes:

a)      La no superación de la muerte de su padre (había una foto del hombre en el asiento contiguo).

b)      El descrédito por la investigación periodística del programa ADN de Canal 10 (sobre el narcoescándalo)

Dentro de la autopsia psicológica- análisis de la psiquis del fallecido, de su entorno, de su perfil psicológico- los especialistas remarcaron en la mentada pericia la repercusión del programa de ADN, el vínculo estrecho que mantenía con su padre, y otros factores negativos ocurridos en los últimos días de su vida, al afirmar que el fallecimiento de su progenitor “constituye el primer hito que deja vulnerabilizado el psiquismo de Juan Alós…sobre esta se asientan y hacen mella los acontecimientos posteriores (el programa de ADN del miércoles 4 de septiembre y el fracaso de la causa de la avioneta del viernes 6 de septiembre) veremos también que otros factores sobreagregados, como la falta de sueño y el cansancio acumulado, repercutieron negativamente en su claridad habitual para resolver conflictos…acostumbrado a acudir a su padre frente a situaciones críticas y no tanto, encontrarse solo y socialmente cuestionado, adquiere una resonancia emocional mucho más grave para este sujeto…”.

Sobre la reconstrucción virtual del hecho, los médicos forenses repararon en que  “resultaría extremadamente difícil simular por parte de un tercero la posición de la mano derecha de la víctima. La rigidez del espasmo se produce inmediatamente y con una gran firmeza”.

Su muerte se señala antes de las doce horas de hallado el cuerpo (3. 30 horas del sábado 7 de septiembre) y la causa de la misma sería “traumatismo encefálico debido a la herida de arma de fuego”.

Según los estudios químicos, no había ninguna sustancia en su cuerpo que incidiera en su estado de salud, igualmente en su cuerpo no existían signos de lesiones sufridas que hubieran provocado un estado de inconsciencia.

DUDAS DE LOS FAMILIARES

Desde un principio la viuda, Roxana Luna y la madre el uniformado, Norma Ledesma, plantearon junto a su abogado Carlos Nayi, la hipótesis de un homicidio. Plantearon la contaminación de la escena, ya que el fiscal, al llegar al lugar apagó el auto donde se encontraba Alós, y el vehículo fue lavado el mismo día en una dependencia policial. Por ello la querella (familiares) y el Juez Federal Senestrari (quien lleva la causa del “Narcoescándalo”) pidieron el apartamiento de Drazile, y que la causa pasara a sus manos. Esto no sucedió, ya el Juez de Control Carlos Granda Ávalos, ratificó a Drazile en el caso.

A partir de los resultados del dermotest (estudio que busca los restos de pólvora en la mano de quien dispara) que demostraron que el agente antinarcóticos no tenía restos en su mano, el Juez Enrique Senestrari volvió a plantear sus dudas. Sin embargo, los médicos forenses sostienen que “el arma se encontraba dentro de la cavidad bucal de la víctima lo que produce que los restos de pólvora queden depositados dentro de la boca y no egresen hacia afuera”.

Nayi declaró ante los medios de comunicación la posibilidad de que se hubieran emitido dos disparos dentro del auto. Al respecto, la resolución dice: “se encontró un proyectil encamisado y una vaina servida. Un único orificio de entrada y uno de salida en el cuerpo de Alós. (…) Hay una marca en el techo, pero no fue producida por una bala, si fuera así, debería estar agujerado.”

Y finalmente, ante el planteo de que alguien lo hubiera obligado, los peritos afirman que la carta era muy personal, que un tercero no podría haberle dictado el contenido. Además no hay indicios de que hubiera indicadores de sometimiento al momento de la confección de la misma. Sin embargo la misiva no tiene las características de una carta suicida, si expone los motivos y se despide, pero es más extensa de lo que suelen ser. Ambos peritos, oficiales y los propuestos por los querellantes, concordaron en que “no se encuentran en la aproximación al perfil psicológico de J.A. factores que denoten intencionalidad de autodestruirse, sino todo lo contrario…”, y sin perjuicio de que la perito propuesto por la querellante particular afirma que “es imposible sostener una ideación suicida en la víctima basándose sólo en las condiciones inmediatas y previas a su muerte, sin elementos de la personalidad que den cuenta de ello…” ambos dictámenes coinciden, en particular, que la investigación iniciada por ante la justicia federal, y lo difundido mediante el programa televisivo de ADN, fueron situaciones nocivas para el estado anímico de Juan Antonio Alós. La propia perito de control refiere que al producirse el evento negativo, aclarando que se refiere al programa de ADN, “e instalar mediáticamente el preconcepto narco policía”, Alós pasó de un grupo el cual le otorgaba estatus, contención, pertenencia, en el cual era “líder”, quien protegía a sus subalternos, resolvía conflictos y decidía en pos de los objetivos de trabajo; grupo en el cual se lo valoraba por su capacidad, como referente en su misión laboral; a formar parte de un grupo señalado, desvalorizado, cuestionado y asociado al delito mismo”.

La familia del uniformado presentó un escrito de oposición a la resolución el pasado lunes 31 de marzo en el Juzgado de Control de la ciudad de Alta Gracia. Se espera que en los próximos días el juez de control Carlos Granda Ávalos se expida sobre el caso.

CONCLUSIÓN FINAL

Al final del escrito, el fiscal expone su conclusión: “se descartó en el suceso la posibilidad de la intervención de un tercero, en virtud de los siguientes datos objetivos”:

a)      la ausencia de signos de defensa y violencia externa,

b)      la ausencia de sustancias u otros elementos que pudiera incidir en el estado psico-físico de Juan Alós- según el informe químico-

c)       el rigor mortis de la mano derecha.

d)       la dirección que sigue el proyectil dentro del cráneo del oficial,

e)      toda la sangre encontrada dentro del auto pertenece a J.A.,

f)        no hubo comunicaciones con terceros

g)      según la autopsia psicológica, no hubo influencias de otras personas.

El dato a tener en cuenta contexto que envuelve el caso. La madre del policía y la viuda recibieron amenazas de muerte luego de declarar ante la justicia, y hoy están custodiadas sus viviendas. Expusieron desde siempre que Juan Antonio Alós no se había suicidado, que iba a declarar dentro de la causa del narcoescándalo a la semana siguiente de su muerte y que le habían dicho que se callara. Además esperaba un tercer hijo, una niña, que nació a principios de noviembre de 2013. Ver “El expediente  «Juan Alós», a punto de cerrarse en suicidio”

Resolución Caso Alós

Fuente: La Voz

Foto. Resumen de la Región

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