Por Claudia Moreno- El relato de Alejandra es cruel y así es su realidad. Cómo la vive, cómo la padece y cómo la enfrenta. El miércoles la policía y funcionarios de la Senaf se «llevaron» a sus cinco hijos. Denuncia que los efectivos ejercieron violencia y reclama saber dónde están los niños.  El organismo público le estaría exigiendo que en tres meses debe construir otra habitación y baño para que le devuelvan las criaturas. 

Alejandra (de quien no vamos a publicar el apellido para resguardar la identidad de los niños) se hizo cargo de sus tres nietos (hijos de una de sus hijas), además de los dos propios. En una pieza de Barrio 1 de Mayo vive con sus cinco hijos. Dos de ellos discapacitados. Sin ayuda del Estado (cobra la asignación universal por hijo de sólo uno de ellos y en Desarrollo Social de Córdoba le entregan bolsones de pañales cada mes sólo a uno. El otro nene discapacitado también usa pero no recibe).

«Tengo 1000 pesos de asignación. O elijo pagar  lo que debo de luz, comprar  los pañales para el otro nene o  les doy de comer», no hay mucha discusión sobre la decisión que finalmente toma.

Durante la mañana del miércoles, según su relato,  efectivos policiales junto a empleados de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) retiraron a dos de los niños que asisten a la Escuela Especial Dra. Carolina Mosca. Más tarde se dirigieron a la escuela Dr. Barrientos donde asisten los otros pero, como van al turno tarde, no se encontraban en el establecimiento. Por eso,  se dirigieron a la casa de Alejandra. Allí se produjo una fuerte discusión, gritos, llantos y finalmente se llevaron a los tres niños más pequeños en una tráfic.

«Lo sacó al nene mio doblándole los brazos. Peor que un preso. Estaban en la cama, asustados y los sacaron así. Agarrándoles del cuello y poniéndolos sobre el móvil. Cómo van a levantar a la criatura así, no son formas», dijo entre lágrimas Alejandra.

Sus dos hijos tienen distintas discapacidades y están medicados.  Las edades de los niños son de 10, 7, 6, 2 y 1 año. Aparentemente los dos niños más pequeños estarían en un hogar en tránsito, el resto estaría en un Hogar del Estado. Hasta el momento no pudo ver a ninguno. «Quiero verlos, no sé si están golpeados, si están bien, donde están. Quiero saber dónde están mis hijos y mis nietos», dijo.

En este sentido, también cuestionó que el organismo de niñez no haya recurrido a otros familiares cercanos como sus hermanos mayores o la hermana de Alejandra para dejar a los niños.

Según el mismo relato de Alejandra, la Secretaría de la Niñez estaría exigiéndole – para evitar el hacinamiento- la construcción de dos habitaciones más y un baño. Además de reclamarle la falta de escolaridad de los mismos (lo que ella refuta abriendo y mostrando sus cuadernos de clases).

CAMPAÑA ENTRE VECINOS

Norma Ariza, referente del Movimiento 1 de Mayo contó que la conocen a Alejandra y saben de lo sacrificada que  es su vida.

«Entre los vecinos se trata de ayudar, alguno busca o lleva a alguno de los niños pero ella está sola y hace todo lo que puede. Cómo le van a pedir de la Senaf que consiga un trabajo si no tienen con quién dejar los chicos y después le exigen que esté más tiempo con ellos. Creo que en vez de exigirle tanto a una persona que tiene cinco chicos a cargo, debería ver la manera de darle una mano. Exigen que haga dos habitaciones y un baño. Cómo? con qué plata? Sabe esta gente lo que sale hacer una pieza?», dijo.

Es por ello que, más allá del caso que está llevando una abogada para lograr el restrablecimiento de los niños con su madre y abuela, los vecinos inician una campaña de donación de material para poder ayudar a esta mujer a construir la habitación que la Senaf le pide. Urgen los tiempos.

Para donaciones dirigirse a Avenida del Virrey y calle Pública. Barrio 1 de Mayo.

 

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