Desarrollistas alambraron y desmontaron parte del terreno que la Comunidad Ticas tiene en la localidad de Bialet Massé. La Comunidad Ticas es la primera comunidad indígena de Córdoba reconocida como tal por el Instituto Nacional de Asuntos Indigenas (INAI).
Respaldada por la Ley sobre Política Indígena 23.302 y la Resolución 169 de la OIT, esta comunidad decendiente del pueblo comechingón ocupa desde hace años un territorio ubicado en la localidad de Bialet Massé, en el departamento Punilla, a 48 kilómetros de la ciudad de Córdoba. La superficie del mismo se extendía en un principio en aproximadamente 100 hectáreas, pero a medida que los empresarios y los proyectos de urbanización avanzaron las tierras disminuyeron.
Esta semana, los Ticas vivieron un nuevo avasallamiento contra su territorio. El pasado lunes 27 de abril, en horas de la mañana, una topadora ingresó para abrir un camino y arrasó unos 300 metros de árboles y arbustos de bosque nativo.
La maquinaria que trabajó en el lugar fue contratada por un empresa desarrollista que pretende construir un barrio cerrado de 150 hectáreas llamado Valle Esmeralda.
Según la página del propio emprendimiento, la «urbanización ecosustentable» se encuentra en proceso de «apertura de calles y amojonamiento de manzanas» y ya cuenta con el plano aprobado del loteo en la Municipalidad de Bialet Massé. Es un proyecto de loteos de la firma Mutual San Lucas.
Victor, integrante de la comunidad, afirmó que consideran que los daños hacia el territorio «son irreparables y una pérdida espiritual importante».

«El territorio de la comunidad Ticas sufre el avance de gente sin escrúpulos que pretende hacer dinero con la pacha y no respeta nuestro lugar. Ya nos pasó varias veces que amedrentan con topadoras para abrir caminos o con planos ficticios para quitarnos tierras. Sabemos que estos grandes emprendedores inmobiliarios están siempre al acecho en la búsqueda de lugares para hacer dinero sin importar la gente que vive ahí”, lamentó Víctor al portal Córdoba Originaria.
La comunidad señala que si bien tienen personería jurídica y son reconocidos por el INAI, la falta de una legislación indígena los deja desprotegidos ante este tipo de conflictos por tierras.
«El Inai debería solucionar los inconvenientes de nuestro pueblo pero acá en Córdoba no hay ninguna medición de territorios. Es decir, no se los reconoce porque en la provincia no existe ninguna legislación indígena. Si bien en distintas provincias se avanza, Córdoba es el cono del silencio. Esto es terrible para nosotros. En el último tiempo han entrado muchas veces a robar, teníamos 7.000 metros de alambres, herramientas, garrafas, una pequeña cocina, camas, se llevaron todo», relató.

Fuente: Cba24n

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