Por María Luz Cortez. Fuentes judiciales informaron que se pidió la ampliación de la autopsia originaria. También solicitaron nuevos peritajes interdisciplinarios y que se citara a más testigos.

El 5 enero pasado se conocía el trágico final de Juan José Retta (64). Tras días de intensas búsquedas, hallaron su cuerpo enterrado en el patio de una vivienda en la localidad de Anisacate.

El hombre solía desempeñarse como “naranjita” en Alta Gracia y realizaba otros trabajos temporarios. En medio del dolor por su pérdida, la familia y sus amigos realizaron el pasado jueves una marcha por el centro de Alta Gracia para reclamar justicia.

Retta formaba parte una familia numerosa. Eran 11 hermanos (dos fallecieron). Según uno de ellos, Juan era el único que no tenía pareja o hijos, pero si contaba con la presencia de sus hermanos y sobrinos.

Días antes de su desaparición, había dejado una casa en la zona en Anisacate, donde cuidaba a un adulto mayor. Por una discusión con el entorno de ese hombre, Juan debió buscar otra vivienda y otro trabajo. Pasó cinco días con una de sus hermanas y cuando otro familiar le ofreció espacio en su casa, explicó que ya tenía “un lugar adonde irse”.

“No quiso quedarse en mi casa porque él quería hacer su vida”, relató un familiar.

En esos mismos días, otro hermano padeció un grave accidente. Se cayó de una escalera y sufrió traumatismo de cráneo. Cuando buena parte de la familia estaba en un hospital de Córdoba, notaron la ausencia de Juan. Aunque intentaron contactarlo, no pudieron lograrlo. Pasado el tiempo, fueron a la Justicia a radicar la denuncia. “Era raro que no apareciera”, confesó un familiar.

Desde ese momento, las tragedias atravesaron a la familia Retta: el hermano internado falleció y Juan fue hallado muerto tras varios días de búsqueda.

Sobre el supuesto amigo, ahora detenido, en cuya casa fue encontrado su cuerpo, los familiares aseguran que no lo conocían.

El jueves pasado, familia y amigos organizaron una marcha por el centro de Alta Gracia y en silencio caminaron con carteles para pedir justicia. Acompañaron la manifestación otras madres que también perdieron a sus hijos en circunstancias aún no esclarecidas por la justicia en la misma región. Por ejemplo, la mamá de Martín Hurtado, un joven que falleció tras recibir una pedrada en la cabeza mientras se trasladaba en motocicleta en Alta Gracia, en junio de 2019.

Negó los hechos

El caso de Juan es investigado por el fiscal Diego Fernández, de los tribunales de Alta Gracia, aunque durante febrero quedó a cargo su par Alejandro Peralta Otonello.

Por el caso, permanece detenido José Vergara (50), dueño de la vivienda donde fue hallado el cuerpo, imputado por homicidio simple. Cuando se le tomó declaración, sólo negó los hechos y se abstuvo de declarar.

Fuentes judiciales precisaron que “se solicitó la ampliación de la autopsia originaria, ya que gran parte del cuerpo se encontraba en avanzado estado de descomposición”.

También se solicitaron nuevos peritajes interdisciplinarios y la citación de más testigos, entre otras medidas.

En marzo, el caso retornará al despacho del fiscal Fernández, que deberá resolver la situación del imputado y si las pruebas alcanzan para someterlo a juicio.

Entre otras preguntas que todavía están abiertas, está la del hecho que pudo haber motivado el crimen.

Fuente: La Voz del Interior

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