Por La Capital- Preocupadas por su entorno, luchadoras, creativas, autoras de mundos nuevos, una colección se dedica a contar esas historias. Ya aparecieron Frida Kahlo y Violeta Parra.

«Contamos historias de mujeres… Por qué? Porque conocemos muchísimas historias de hombres importantes pero no tanto de ellas… Sabemos de algunas princesas, es verdad, pero qué lejos están de nuestra realidad esas chicas que viven en castillos enormes y fríos. Hay mujeres por acá, en América Latina, que rompieron los moldes de la época». Así comienza el volumen de la colección Antiprincesas, de las editoriales Sudestada y Chirimbote, dedicado a la vida y obra de Violeta Parra. Se trata del segundo libro, después del que cuenta la historia de Frida Kahlo que inauguró la serie, pensado para chicas y chicos que crecen en pleno siglo XXI. Un tiempo en el que empiezan a cambiar los paradigmas de lo femenino y lo masculino y en el que también muta el modo de leer y de vincularse con el texto escrito.

Ambos narrados por Nadia Fink, los libros -ya se viene el tercero dedicado a Juana Azurduy- proponen un recorrido de lectura intervenido por palabras, ilustraciones, recuadros e imágenes que forman un todo difícil de separar, a tono con la cultura de las pantallas.

«Una de nuestras preocupaciones es tratar de comprender los formatos nuevos que experimentan las chicas y chicos de hoy, donde el lenguaje no es lineal, sino distribuido en múltiples ventanas de la pantalla que interactúan entre sí. Eso nos parece fundamental. Valoramos a las nuevas generaciones y no renegamos de sus cambios y evoluciones, por eso intentamos transformar en arte su mirada nueva sobre el mundo», dijo Fink a LA CAPITAL.

El disparador que motivó el nacimiento de la colección fue «un conflicto latente en la educación», comentó la autora. Por un lado el auge del modelo de la princesa que instaura Disney, reforzado en cada nueva producción cinematográfica de la factoría, y por el otro la llegada de un modelo que eleva y resalta las figuras de mujeres luchadoras, comprometidas con su tiempo y su entorno.

Hay «un creciente interés en desenterrar historias de mujeres independientes y luchadoras, antes ocultas. ¡Entonces la idea de la colección surge por sí sola!», agregó Fink.

– ¿Cuál es el criterio de selección de los personajes históricos de la colección?

– Pensamos en personajes conocidos que no se les enseñaban a las chicas y los chicos, tal vez porque no sabían cómo explicarles sus conflictos con la sociedad machista. Hay cierto temor a mostrar otras formas de encarar la vida, sobre todo con respecto a la maternidad, la relación con el propio cuerpo, la sexualidad, etc. Mientras tanto, encontramos a esas princesas europeas tan alejadas de nuestra realidad latinoamericana que, además, muestran estereotipos de mujeres muy diferentes a lo que somos. De ahí que lo de antiprincesas no es tanto en un sentido negativo, sino que acercamos a las y los más pequeños historias de mujeres reales que trascendieron su tiempo y rompieron estructuras.

– Además de Frida y de Violeta Parra, ¿qué otras van a aparecer?

– Estamos trabajando en Juana Azurduy. Por un lado, la idea es recorrer el camino de mujeres, desandar esas huellas para descubrirles su valor y para que puedan ser un espejo distinto en el cual las niñas de hoy puedan reflejarse. Por eso, lo ideológico es fundamental, porque desde la rebeldía, la pasión y mucha alegría han pensado en el compromiso propio pero también con las y los otros. Algunas a través del arte, y en el caso de Juana a través de las luchas por la liberación. Eso es fundamental porque creemos que nuestros pequeños tienen un espíritu colectivo que estimulamos contando estas historias de mujeres maravillosas que se animaron a poner las cosas patas para arriba.

– Frida y Parra tienen en común el haber sido artistas, ¿incluirás alguna otra mujer vinculada a otras disciplinas?

– Tal vez Alfonsina Storni y Alejandra Pizarnik, poetas. Lola Mora, escultora. Pero también nos atraen las figuras de las mujeres que lucharon por la libertad de su pueblo, como Micaela Bastidas.

– Además, ambas también coinciden en haber tenido una definición ideológica contundente, ¿es prioritario ese rasgo?

– La ideología recurrente es la búsqueda del arte popular, la lucha por la libertad y la igualdad de género. No importa si son anarquistas, comunistas, socialistas o peronistas.

– Cómo fue el proceso de investigación de cada libro?

– En el caso de Frida y de Violeta, venía investigando sus historias desde hace años, conocía en profundidad sus historias y fue más simple. Volví a revisar todos los libros que había leído (siguen siendo mi fuente principal) para poder adaptarlos a un lenguaje infantil aunque, repetimos siempre, no por eso empobrecido. En ese sentido, nos animamos a abordar todos los temas, sin subestimar la inteligencia de las y los más pequeños y tratando de generar curiosidad y nuevas preguntas. En el caso de Juana me resultó más difícil porque casi no hay bibliografía sobre su vida.

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