Por María Luz Cortez. La semana pasada se conocía la historia de María Gregoria Benitez, Mari para sus amigos. Ella tenía 12 años cuando fue secuestrada desde Formosa y trasladada a Córdoba donde estuvo como «criada» hasta que formó pareja y se fue. El jueves 19, se encontró con Beatriz, su hermana más pequeña, de la que ni siquiera sabía que existía. 

Cuando Mari fue secuestrada a los 12 años, Beatriz Benitez aún no había nacido. El jueves se encontró en la Municipalidad de Anisacate con ella. «Somos seis, no cinco. Yo soy Beatriz, tu hermana», le dijo en la primera comunicación que tuvo con esa hermana. El encuentro fue emocionante más para los espectadores que para las protagonistas de la historia. Ellas se miraban a distancia. Mari no podía creer que volvió a ver a alguien de su familia y Beatriz sólo había escuchado de Mari por los relatos de su mamá.

«Mamá siempre te buscó. Ella me decía somos seis, Mari está afuera, pero siempre te adoró», le comentó Beatriz a su hermana. La mamá de ellas intentó hacer la denuncia ante un juez y no la receptaron. «Mi mamá hizo todo lo posible para buscarla. Le decían que estaba bien, que estaba casada, que era maestra y tenía tres hijos», recordaba Beatriz. Su mamá murió sin saber qué había sucedido con su hija. Su papá murió tres años después de que ella fuera secuestrada. Parte de su historia sólo quedará en el relato de sus hermanos y sobrinos nietos.

El encuentro de ayer fue sólo el primero de otros que esperan tener. Desde la Municipalidad de Anisacate prometieron ayudarlas a que toda la familia se reúna.

Foto: María Luz Cortez

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