Por María Luz Cortez. El altagraciense Marcos Toscano tiene un sueño: coronar las famosas 7 Cumbres, la meta máxima de miles de andinistas profesionales de todo el planeta. Sabe que no es fácil, pero sólo este año ya logró dos: el Kilimanjaro (5.895 m.s.n.m., en África) y ahora el Elbrus, de 5.642 m.s.n.m., el “techo” de Europa. Toscano nació en Tucumán pero se crió en Alta Gracia, trabaja como profe en las inferiores de Belgrano e integra una familia amante del paracaidismo: sus padres fueron integrantes del equipo oficial tucumano, y su hermano practica la actividad como federado.

Aunque practica varios deportes, lleva varios años surcando las alturas como su familia, pero con los pies en la tierra. O en las montañas, para ser más precisos. De chico, escalar grandes cumbres era un sueño compartido con Fede Ortiz, su mejor amigo. Con él se habían propuesto subir el Kilimanjaro, y Toscano lo logró este año; allí, en la montaña más alta de África, este enero ondeó por primera vez la bandera celeste del Club Atlético Belgrano. Solo ocho meses más tarde, la misma insignia debutó en la cima del Elbrus, y quién sabe adónde la llevará su dueño: las próximas metas son el Everest (Asia), el Aconcagua (América del Sur), el Vinson (Antártida) el McKinley (6.194 metros); en América del Norte) y el cerro Nemangkawi/Jaya, en Oceanía.

“Tras los primeros días de trekking y aclimatación, encaramos la cumbre del Elbrus el 12 de septiembre. La expedición estuvo compuesta por dos norteamericanos, dos dinamarqueses, un chileno y siete argentinos” cuenta Toscano, que por estos días está regresando de Rusia. Sus compatriotas y compañeros de travesía fueron Junto a David Escalzo, de Rosario; Alberto Curi, de Salta; Ana Rubiera, de Trelew; Jhony Stobbia, de Hernando; Víctor Nieto, de Caleta Olivia y el necochense Martin migueles. Con éste último acometieron el Kilimanjaro el verano pasado, y sueñan, por qué no, seguir avanzado en el objetivo de las 7 Cumbres.

Todo a pulmón

Si escalar una montaña “que muestra los dientes”, como el Elbrus, es todo un desafío, más lo es en el actual contexto económico nacional. La devaluación y la escapada del precio del dólar hizo peligrar la odisea de Toscano, que vendió decenas de tazas con el logo de la expedición, para poder –al menos en parte- financiarla. “Allá en la montaña me miraba entre medio de extranjeros y pensaba del esfuerzo que realicé para poder llegar, vendiendo tazas y ahorrando de a poco con una situación económica que golpea a todos en nuestro país” destaca el “Tucu”. En los días previos al ascenso el panorama era complicado. “Había muchísimo frío, hasta 25 grados bajo cero, y mucho viento. El clima en Elbrus es muy cambiante, y todo el equipo tuvo que esperar un día más para poder intentar la cumbre”, dice. Hubo momentos de zozobra, como cuando los expedicionarios charlaban entre sí y comentaban que habían llegado hasta allí “sólo para esperar una posibilidad de ascenso mientras afuera se desata una tormenta”. Hasta que hubo una ventana de buen clima, y allá fue Toscano, con su bandera de Belgrano y otro estandarte, el del hogar Yin Peumayen. “Es un hogar con centro de día, que trabaja con chicos con distintos trastornos y cuenta con un gran grupo humano. Ellos me hicieron una banderita con sus manos, no podía no llevarla a la cumbre” sintetiza el deportista, que lleva en sus travesías el mensaje “del juego limpio y la no violencia”.

De Rusia Toscano regresa con la emoción de haber conocido “un gran país, todo lo contrario a la imagen que nos vendieron los films norteamericanos”. Y con “mucha felicidad por haber vivido esta increíble aventura; siempre digo lo mismo, solo se trata de soñar”.

Imagen: La Voz del Interior

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