Por Noelia Martín- El último femicidio en Alta Gracia ocurrió un año atrás. Una discusión entre un hombre y una mujer –ex novios-  habría desencadenado en la muerte de Valeria Villarreal de 37 años. Hoy sus hijos están viviendo con la abuela, pero son huérfanos del femicidio y no tienen amparo de la ley. A nivel provincial llegamos al primer puesto, con once muertes en 2014. Según los datos del Observatorio de Femicidios que dirige Ada Beatriz Rico, el año 2013 fue el que más casos registró: un crimen cada treinta horas, que representa un 16 por ciento más que los ocurridos en 2012.

CASO VILLARREAL

Cabe recordar que Dante Tinari, de 48 años, se dirigió hasta la casa de su ex pareja Valeria Villarreal, ubicada en Lima al 300, de Barrio General Bustos, cerca de las ocho de la mañana del 26 de septiembre del 2013. Discutieron, aparentemente ella lo había dejado y él quería continuar con la relación.

Según fuentes policiales, el hombre la habría tomado de los cabellos y la habría arrastrado unos cincuenta metros, hasta que le efectuó dos disparos a quemarropa.  Según el relato dado por los testigos, le disparó primero en el tórax,  giró y se volvió para ejecutarla, disparándole una  segunda vez en el abdomen. La hija mayor de la mujer, hoy de veintiún años, fue testigo del terrible hecho, y fue quien dio aviso a la policía.  Tinari huyó del lugar y a dos cuadras se cruzó con un móvil policial. Éste pensó que lo estaban buscando y se disparó en el rostro.

Villarreal fue trasladada al Hospital Misericordia, donde murió un par de horas después, como consecuencia de las heridas.  Tinari fue llevado al Hospital San Roque, de Córdoba Capital, donde estuvo internado en grave estado. Ahora se encuentra detenido en Bouwer, está imputado de homicidio agravado por uso de arma y agravado por el vínculo (femicidio). Según fuentes judiciales, la causa ya fue elevada a juicio, le corresponden veinticinco años  y cadena perpetua respectivamente.

Hoy sus cuatro hijos viven con la abuela materna, quien es el sostén de la familia.

LUCHA

Desde la agrupación Mujeres de la Matria Latinoamericana (MUMALA) se está peleando para que los huérfanos de los femicidios sean contemplados en la ley de violencia familiar, ya que quedan en una situación de desamparo total.  Cristina Anachuri, integrante del colectivo y tía de los hijos de Valeria, le relató a REDACCIÓN ALTA GRACIA: “ellos quieren justicia, no quieren que esto vuelva a suceder, no queremos más `Valerias´».

OTROS CASOS LOCALES

En enero de 2009, la tranquila ciudad de Alta Gracia despertó con la noticia del asesinato de la nefróloga y esteticista  Silvia Costamagna (49), de la mano de su ex marido, el doctor Roberto Martínez. El nefrólogo la mató con trece puñaladas en el abdomen, aparentemente por diferencias en la división de bienes y por celos. El hecho sucedió en la casa de la ex esposa del actual Ministro de Obras Públicas, en Barrio El Golf. Martínez tiene cadena perpetua y está detenido en Bouwer.

Verónica Presson (33) fue estrangulada por su ex marido en el patio de su casa en Barrio Tiro Federal. El hombre se ahorcó en un cerro camino a La Paisanita, cinco días después. La madre de la víctima afirmó que había sido amenazada por el victimario y sus familiares. El suceso ocurrió en agosto de 2010.

CÓRDOBA

La provincia mediterránea solía tener el segundo puesto en índices de femicidios a nivel país. Pero luego del asesinato de Paola Acosta, se elevan a once los casos en 2014, pasando al primer puesto en Argentina. Acosta había desaparecido el 18 de septiembre junto a su hija de un año y nueve meses y apareció muerta con su beba en su pecho en una alcantarilla de Alto Alberdi el domingo 21. Su ex pareja y padre de la niña, Gonzalo Lizarralde, está imputado por homicidio calificado.

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VIOLENCIA MEDIÁTICA

Los medios tienen la función de prevenir la violencia de género, no promoverla, no multiplicarla ni estigmatizar a la víctima.

Sin embargo, unos días atrás, algunos medios de alcance nacional condenaron a Melina Romero y a su familia casi justificando su asesinato.

Romero tenía 17 años, desapareció el 23 de agosto pasado luego de salir de un boliche al cual había ido para festejar su cumpleaños. Hallaron su cuerpo envuelto en dos bolsas de basura en el río, un mes después.

Pero algunos medios, en vez de concentrarse en el hecho -en aquel momento- su desaparición y probable muerte, la violencia de género y abusos ejercidos hacia su persona, porqué siguen sucediendo estos hechos y cómo podemos como comunicadores y como medios de comunicación ayudar a las víctimas o posibles víctimas a evitarlos, el multimedio Clarín y el canal C5N estigmatizó, culpó y violentó nuevamente a la damnificada.

Publicó en su página web el artículo “Una fanática de los boliches, que abandonó la secundaria” y el canal C5N realizó un informe llamado “Fiesta, sexo, drogas y alcohol”. Ambos en relación al tipo de vida de la joven, desnudando la intimidad y la rutina de la misma, casi justificando el hecho.

Luego los docentes de la escuela a la que asistía Romero escribieron una carta a los medios, en la cual aseguraban que con este tipo notas misóginas la habían condenado mediáticamente. En la misiva, se brindan otros dos ejemplos de femicidios: Ángeles Rawson-asistía a la escuela- y Araceli Ramos-estaba buscando trabajo-, en los cuales se denota que el contexto en el que vivía Romero no tiene nada que ver con su muerte. Más información

«Así estamos: violadas, matadas. Con pánico. Padeciendo la violencia de hombres que creen que pueden abusarte, asesinarte y descartarte como basura. De hombres que creen que pueden violarte durante años y gozar de las comodidades de su casa, mismo sitio donde te mataron la inocencia y enseñaron el dolor y el miedo. Así estamos. Nos matan. Nos violan. Si somos de bajos recursos ni siquiera nos buscan con la misma velocidad y vehemencia que a otras. ¿Cuántas vejaciones hay que sufrir? ¿Cuántos tipos de violencia hay que padecer? Nunca es suficiente. Terminamos en la basura o llorando fuera de un tribunal, mientras, encima, la policía reprime a quienes fueron a acompañarnos a conocer la sentencia. Así estamos. Violadas. Asesinadas. Sin justicia» extracto final de la nota «Así estamos: violadas, matadas». En el texto se hace referencia a la sentencia que recibió el suboficial del área de Contrainteligencia de la Armada, Marcelo Alberto Girat de 41 años, quien fue condenado a catorce años de prisión domiciliaria por violar durante varios años a su hija.

 

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