Andrea Tosetti tiene 46 años, es madre de siete hijos y actual presidenta de la Asociación Civil 8 de Agosto de la ciudad de Alta Gracia. La vida la golpeó y a raíz de esas heridas hoy la encuentra en la lucha comunitaria para la producción social del hábitat. En el Día Internacional de la Mujer nuestro homenaje, con su voz, a todas las mujeres luchadoras de nuestra ciudad.

La ciudad de Alta Gracia la adoptó hace más de veinte años. Nacida en Buenos Aires pasó por distintas ciudades hasta  que finalmente encontró su lugar en esta tranquila ciudad del Valle de Paravachasca.

Con siete hijos Andrea tuvo que salir a trabajar para pagar alquileres, comida, vestimenta y luego, los vientos serranos le trajeron la posibilidad de empezar a construir un sueño, como el de la casa propia, pero desde la lucha social y colectiva.

Por las mañanas trabaja como personal de limpieza en el Colegio Nacional y, cuando puede hacerse un rato, corre con alguna nota hasta las distintas dependencias públicas gestionando expedientes o reuniones con funcionarios, concejales, vecinos, periodistas para lograr el trabajo en el predio conocido como “Canteras del Cerro”

“Hay días que llego a mi casa y me dan ganas de llorar. A veces me siento muy cansada y veo todo negro. Pero la mayoría de las veces me siento orgullosa por mi trabajo, por lo que hago, por mi compromiso social y eso te da muchas satisfacciones también», nos cuenta a Redacción Alta Gracia2014-03-08 13.29.54

¿Cuándo empezaste a ver que tus necesidades de vivienda dejaron de ser propias para ser del conjunto?

Siempre trabajé para pagar alquileres y, cuando estuve muy mal, no encontraba respuestas de nadie. Necesitaba conseguir un lugar para mí y mis hijos. Pasó el tiempo y con mi pareja empezamos a ver que era necesario involucrarnos en un proceso que sea distinto y no quedarnos con conseguir sólo un pedazo de tierra. Y aquí estamos.

En las asambleas o en reuniones planteas un proyecto a futuro para trabajar, dentro de la Asociación, la problemática de género.  ¿Por qué?

Porque me preocupa el tema. Personalmente  he sufrido violencia no sólo física, sino también económica, psicológica. No solo de la persona que estaba a mi lado, sino en muchos ámbitos. Porque la mujer es discriminada por el solo hecho de ser mujer.  Aunque no parezca todavía se sigue pensando o creyendo que somos el sexo débil. Vivimos en una sociedad machista y para la mujer es más difícil todo. Si querés acceder a un trabajo, tenés que tener ciertas características físicas. Si tenés hijos se complica más. También se nos juzga por la condición económica.

No es casual que el setenta por ciento de los integrantes de la Asociación son mujeres.

Es un dato importante porque eso demuestra nuestra fuerza. A mis compañeras en esto le digo que sigamos juntas peleando, no bajemos los brazos, que éste es el futuro no sólo para nosotras sino también para nuestros hijos para que en el día de mañana no sientan la discriminación, por el sólo hecho de no tener un peso para comprarse un terreno, discriminación que nos hicieron a nosotros. Con lucha, con esfuerzo, con compromiso, organizándonos se pueden lograr cosas grandes, entre todos.

Qué te enseñó este proceso, si te mirás para atrás

Esto me ayudó a crecer como mujer. Ahora se dónde estoy parada y se cuáles son mis derechos y cómo defenderlos. Antes quizá si pedía algo y me decían que no, no tenía las herramientas para pelearla pero en este momento sí.

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