Cadena 3- Asistieron al Centro Integral de Atención para Varones. «No hemos tenido reincidencias de importancia», dijo Claudia Martínez, secretaria de Lucha contra la Violencia de Género.

En lo que va del año, unos 800 hombres que han protagonizado hechos de violencia doméstica han recibido una medida cautelar por parte de la Justicia de Córdoba por la cual deben cumplir un tratamiento en el Centro de Atención Integral para Varones de la provincia.

Este espacio se creó en 2016 no sólo para la protección de aquellas mujeres que son violentadas por estos hombres, sino también como un espacio de reflexión y reconversión de las conductas violentas.

Desde su apertura, el Centro recibió a 6.000 hombres y estima que en 2019 triplique la cantidad que receptó en su primer año de funcionamiento.

«Esta es una herramienta de gobierno para atender a varones tanto víctimas como victimarios. En general, son hombres que ejercen violencia y que han sido derivados por la Justicia como herramienta de una medida cautelar para el tratamiento de este flagelo», dijo a Cadena 3 Claudia Martinez, secretaria de Lucha contra la Violencia de Género.

El tratamiento

Los hombres llegan por orden judicial. Primero, se les hace una entrevista interdisciplinaria para evaluar el caso. «La mayoría llega enojados. Es una reacción natural porque ninguno se reconoce violento. En casi todos los casos, tienen una medida cautelar anterior como por ejemplo la restricción de contacto», explicó Martínez.

«Luego, ingresan a distintos espacios con acompañamiento profesional y pueden reconocer las emociones que los han llevado a tener conductas violentas. Reflexionan sobre su historia de vida, sobre lo que les ha sucedido en la infancia y la adolescencia y los comportamientos que tienen con su familia y su pareja», agregó.

Una vez que llegan a esta instancia, los hombres son integrados a grupos a donde comparten su situación y visibilizan el problema en sus pares.

Si bien el tratamiento depende de la evolución de cada persona, puede durar entre 6 meses y un año.

«Esta medida es un tratamiento para el varón pero también una herramienta para cuidar a la mujer. Luego del proceso, decimos que el hombre ‘se engancha’ porque lo empieza a ver como algo útil para su vida, no sólo para su situación judicial. Estos cambios lo favorecen y lo llevan a tener una vida más feliz», explicó.

Reincidencia

Finalmente, Martínez se refirió a la reincidencia y a la posibilidad que muchos varones vuelvan al Centro Integral al poco tiempo.

«No es un tratamiento en que se pueda dar el alta. Son procesos que llevan toda la vida porque el tema de las conductas machistas tienen que ver con una cultura. Un varón cuando nace, lo hace con mandatos que le cuestan mucho desterrarlos», dijo.

Y agregó: «Hay varones que reinciden pero lo que vemos es que esa reincidencia tiene que ver con la violación de la medida cautelar de manera moderada. No hemos tenido reincidencias importantes y este es el valor de la política pública».

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