Por Mejorarconsalud.com. Conseguir un sueño profundo de entre 7 y 8 horas es sinónimo de salud.Es pues necesario que nos concienciemos de algo esencial: antes de recurrir a los fármacos, debemos atender esa higiene del sueño.Y esto, a veces, se traduce en algo tan sencillo como cuidar de nuestras rutinas diurnas. En realidad, conseguirlo es más fácil de lo que pensamos. Basta con tener en cuenta estas sencillas acciones que te serán de gran ayuda para que, poco a poco, puedas regular tu ciclo del sueño y dormir mejor.

1- Comer mucho y tarde 

Cenar tarde no es el único factor que propicia un sueño más ligero.

El problema que atañe a la alimentación no se concentra solo en la última comida del día, también tiene que ver con nuestra comida del mediodía.

Comer, por ejemplo, a las tres o a las tres y media de la tarde supone ir en contra de las necesidades de nuestro cuerpo.
Si nos levantamos pronto y no desayunamos porque tenemos prisa, aplazamos nuestra alimentación hasta una hora demasiado avanzada.
Poco a poco lo que conseguimos es tener un metabolismo más lento.

A su vez, comer tarde implica cenar tarde. Casi sin darnos cuenta alteramos por completo nuestros ciclos y nuestra oportunidad de tener un descanso reparador.

2- Hacer una siesta de más de media

No debemos equivocarnos: hacer siestas de forma regular nos ayuda a dormir mejor.

Ahora bien, pero la buena siesta tiene un secreto esencial: debe ser corta, de 15 o 20 minutos. Dormir más 30 minutos supone ya un riesgo para nuestra salud.
La siesta breve supone un hábito “saludable” porque es una necesidad fisiológica tras las comidas: nos permite aliviar el estrés, despertarnos más despejados y preparados para afrontar lo que nos queda de día.

3- Los platos muy picantes, ácidos y lácteos

Los platos o las comidas picantes resultan deliciosas para muchas personas.

No pasa nada si un día nos damos el capricho en un almuerzo.

Sin embargo, recuerda que consumir alimentos picantes o ácidos de modo regular, ya sea en nuestra comida o nuestra cena, supone tener que afrontar los siguientes problemas:

  • Digestiones pesadas.
  • Acidez de estómago.
  • Reflujo gastroesofágico.

Por otro lado, si eres todo un apasionado de los quesos, empieza a moderar su consumo.

Los lácteos, y en especial los quesos, son ricos en tiramina, un estimulante que además de producir insomnio se asocia a las migrañas.

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